Ahora que hablamos de nuevos paradigmas para el Diseño de Experiencia de Usuario, como el AIX (Diseño experiencia de la Inteligencia Artificial) y de nuevas formas de diseñar como la GenAi (Inteligencia Artificial Generativa), es necesario y propicio volver la mirada al lugar donde todo comenzó.
Si bien podemos definir diferentes predecesores del Diseño de Experiencia de Usuario, a ramas como: Human Computer Interaction, Information Architecture o Interaction Design, voltearemos la mirada a una rama de la cual solo sueles oír en el momento en el que deseas cambiar tu silla para trabajar desde casa, la ergonomía.
¿Qué es la ergonomía y de dónde surge?
Antes de entender cómo la ergonomía puede hacernos mejores diseñadores/as de experiencia, es necesario tener una comprensión común de lo que se trata o a qué se dedica. Esencialmente la ergonomía, de acuerdo con los teóricos comienza a inicios del siglo XX con Frederick Taylor, y su enfoque tienen que ver con qué podemos hacer para optimizar el bienestar humano y el desempeño de los sistemas.
¿Qué relación tienen la ergonomía y el diseño de experiencias de usuario?
Tomando como base a lo que se dedica la ergonomía, podemos avanzar en cómo se relaciona con la Experiencia de Usuario. Y para eso es necesario mencionar un hecho que marcó un antes y un después en ese vínculo: el auge de internet.
Con la proliferación de personas usuarias de Internet en la década de los 90s, vimos como muchas de nuestras actividades empezaron a ser más digitales, aumentando el tiempo que estábamos conectados a Internet, y por ende usábamos páginas web, servicios digitales y aplicaciones. Todo este “boom” hizo necesario que de la mano de los programadores y programadoras también surgiera el rol del diseño de esos nuevos artefactos.
Esta tendencia se ha mantenido hoy en día y el uso del Internet como la aparición de nuevo hardware ha contribuido a que haya más personas que diseñan artefactos, productos o experiencias digitales para personas. Pero a diferencia de las personas de aquella época del alba del Internet, nos encontramos mucho más alejados de los principios que soportan nuestra disciplina, bien sea por desconocimiento o por desinterés.
¿Qué aporta el conocimiento de ergonomía al proceso de diseño?
Sin embargo, hay quien cuestiona si en verdad tiene valor reconectar con los principios de la disciplina. Pero, por eso mismo, es necesario volver al contexto actual y estado del arte, en el que gracias a la Inteligencia Artificial y a través de plataformas como Lovable, podemos crear wireframes o mockups de altísima calidad. Con tales herramientas a nuestra disposición es comprensible que la industria y el mercado cuestionen el valor que aportan al negocio u organización las personas que diseñan, y es por eso por lo que emerge como nuestra “skill” más preciada “el pensamiento crítico” y la capacidad de orquestar agentes y herramientas para conseguir una experiencia sin fricciones para nuestras personas usuarias y por lo cual conocer los cimientos de nuestra profesión tiene más valor que nunca.
Y la pregunta en este punto sería: ¿qué me puede aportar la ergonomía? A lo cual podríamos contestar que depende del tipo de proyecto al que te enfrentes, ya que esta podrá darte tanto procesos como: el análisis de tareas, el estudio de la carga cognitiva, las pruebas de usabilidad, entre otras. Y, por otro lado, podrá darte herramientas como: el análisis jerárquico de tareas o (HTA), el enfoque sistemático de predicción y reducción de errores humanos (SHERPA) o el análisis de layout, entre muchas más.
Pero lo siguiente que puedes estar pensando es por qué debo cambiar o adaptar mi proceso de diseño con herramientas que provienen de cuando los ordenadores eran a blanco y negro, cuando tengo a mi disposición todas las herramientas del Design Thinking. Y la respuesta es muy simple, incorporar herramientas con un enfoque en la ergonomía nos trae a la mesa otras formas de idear, analizar y racionalizar nuestras decisiones durante el proceso de diseño, lo que da como resultado procesos de diseño más diversos y a veces mejor articulados. Usar procesos o herramientas de ergonomía no te va a cambiar la vida, pero lo que sí hará es que te dará una mirada diferente a la hora de abordar cada proyecto que inicies.
Anímate a usar la ergonomía en tu trabajo y a aprender más de ella, quizá te termine gustando y luego escribas artículos sobre ella.
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