Si abres LinkedIn hoy, parece que la Inteligencia Artificial (IA) lo ha inventado todo. Estamos inundados de titulares sobre herramientas que prometen sustituir a equipos enteros de la noche a la mañana. Pero, tras meses navegando en este maremágnum de hype, en hiberus hemos decidido separar el ruido de la realidad.
La pregunta clave no es cuántas herramientas de IA conoces, sino: ¿de qué sirve la tecnología si no tiene alma?.
En este primer episodio de hiberIA Sessions, nos sentamos a debatir cómo la IA ha dejado de ser un «truco de magia» para programar más rápido y se ha convertido en el eje de todo el ciclo de vida de un producto digital. Para este estreno, conté con la visión de cuatro expertos: Pablo Pisa (Head of AI Strategy), Jesús Poveda (Managing Director en hiberus Serveis), María Rox (Global Head of hiberus Experience) y Rosa Mozota (Head of Accessibility).
hiberIA: Nuestra respuesta al ruido
Frente a una tecnología que tiende a uniformar y despersonalizar, nuestra hoja de ruta es clara: Inteligencia con Alma. Como comentaba Javier Panzano en el artículo hiberIA: La inteligencia es solo el principio, no buscamos una IA que sustituya el criterio, sino que potencie el talento humano.
Hoy, esto no es una declaración de intenciones, es un hecho: el 95% de nuestras propuestas ya nacen con la IA en su núcleo. Hemos pasado de experimentar a crear un ecosistema de más de 50 agentes de IA propios que nos permiten transferir conocimiento y acelerar el impacto real en cada proyecto. Porque la chispa más valiosa no está en el dato, sino en la persona que sabe qué hacer con él.
El impacto de la Inteligencia Artificial en el desarrollo de software
«En estos momentos, la IA se refiere prácticamente a todo», disparó Pablo Pisa, nuestro Head of AI Strategy, al arrancar. Ya no es aquel asistente que te ayudaba a escribir una línea de código; ahora es una fuerza que atraviesa la conceptualización, el detalle de requisitos, el prototipado y la ingeniería de calidad.
Estamos viviendo el fin de los «silos». Como bien señaló Jesús Poveda, Managing Director en hiberus Serveis, la IA está obligando a las organizaciones a ser «líquidas». Ya no importa tanto de dónde vienes (diseño, análisis o desarrollo), sino tu capacidad para aportar valor en un modelo donde las fronteras se han difuminado.
«La inteligencia artificial es para gente que tenga pensamiento crítico; para los que no lo tengan, va a ser todo lo contrario: va a ser un problema». — Jesús Poveda (Managing Director, hiberus Serveis)
¿Ingenieros o artesanos del producto?
Me encantó el debate que surgió con María Rox, Global Head of hiberus Experience, sobre el valor real de nuestro trabajo. En un mundo donde una IA puede «pintar» una interfaz, ¿qué nos queda? Nos queda el porqué.
María mencionaba que nuestro éxito no es dominar Figma o Cursor, sino entender la relación entre los elementos y el negocio del cliente. «Nos tienen que pagar por pensar», decía. Y es que el ciclo de vida de un producto hoy requiere más arquitectos de soluciones que sepan orquestar a la IA.
«Si simplemente te dedicas a copiar un dato porque te lo dice la herramienta, hasta un mono entrenado podría ponerlo en un PowerPoint. Nuestro éxito radica en pensar e interpretar ese dato». — María Rox (Global Head of hiberus Experience)
Accesibilidad y Ética en la era de la IA generativa
No podíamos hablar de construir productos sin hablar de quiénes los usan. Rosa Mozota, Head of Accessibility, nos recordó una verdad necesaria: la IA aún no tiene la sensibilidad para entender la diversidad humana. La IA aún no puede «sentir» ni entender las barreras que encuentra una persona con discapacidad cognitiva o sensorial. Si no integramos la accesibilidad desde el minuto uno del diseño, lo único que estamos haciendo es usar tecnología punta para excluir a personas de forma más eficiente.
«No se puede admitir que se entregue una ‘chapucería’ en accesibilidad solo por no tener manos suficientes para revisar. Con la IA, el mínimo de calidad ya no es negociable». — Pablo Pisa (Head of AI Strategy)
Conclusión: Es hora de ponerse las gafas
Al terminar la sesión, me quedé con una sensación clara: el ciclo de vida de un producto ya no es una línea recta, es un organismo vivo potenciado por datos y algoritmos. Pero para navegarlo con éxito, hay que «ponerse las gafas» de la IA.
¿Qué significa esto? Significa dejar de mirar la IA como una herramienta externa y empezar a verla como un nuevo sentido. Ponerse las gafas es entender que cada fase del desarrollo es una oportunidad para que la máquina potencie lo humano, no para que lo sustituya. En hiberus no solo construimos software; construimos Inteligencia con Alma, porque sabemos que detrás de cada sistema, de cada línea de código generada por un agente, tiene que haber un propósito humano que le dé sentido.
Si buscas soluciones de IA que sean rápidas, hay muchas herramientas ahí fuera. Si buscas soluciones que transformen, es hora de que te pongas las gafas con nosotros.



