25/06/2014 | Sergio López | 564 Visitas

Éxito se escribe con “I”

 

Vivimos unos tiempos en los cuales ciertas palabras se han convertido en la banda sonora diaria de la actividad económica. Las dificultades del momento empresarial que nos ha tocado vivir nos hacen volver la vista hacia conceptos que nos rodeaban desde siempre pero a los que hoy estamos concediendo valores excepcionales.

Una de estas palabras de moda sobre las que me gustaría hacer algunas reflexiones en este artículo es “innovación”. Hija pequeña de la investigación y el desarrollo, ha venido cobrando cada vez más importancia, primero de la mano de sus progenitores, y últimamente con un descaro juvenil que la convierte en objeto de deseo a la hora de desarrollar nuevo negocio para las empresas.

El concepto básico que existe dentro de la palabra “innovación” no es algo exclusivo de nuestros días. Todos los fenómenos de invención, avance técnico o progreso industrial son en el fondo casos de innovación, desde la brújula a la imprenta, pasando por el teléfono móvil. Pero me gustaría recordar que la innovación en sí no es un fin sino el medio para garantizar el éxito de la empresa. La innovación en los tiempos que corren, y aún más en nuestro sector, tiene el compromiso de estar siempre orientada al desarrollo de nuevo negocio.

Algunas de nuestras empresas asociadas han llegado ya a establecer auténticas simbiosis con las necesidades de sus clientes, trabajando en dos modelos de innovación interesantes; convirtiendo en unos casos a las empresas compradoras en verdaderos laboratorios de innovación de sus desarrollos y, en otros, integrándose como proveedores de la innovación técnica del cliente final. El producto tecnológico que triunfa es aquel que reconoce humildemente que la tecnología solo es una pieza más en un puzle en el que es crucial la interpretación del negocio o del interés del comprador y la integración de este conocimiento en el resultado final que llega al mercado.

La innovación tiene muchos, quizá demasiados, teóricos. Pero si en algo coincidimos todos en la práctica es en que la innovación es una tarea de equipo. El sentido de entidades como Tecnara es colaborar a construir un ecosistema de colaboración donde las empresas puedan alcanzar mayores grados de capacidad en generación de producto a través de la innovación abierta; compartiendo conceptos, compartiendo tecnología, compartiendo proyectos. En este ecosistema, son bienvenidos por el valor de su aportación los socios de nuestro clúster provenientes del campo de la investigación, como el Instituto Tecnológico de Aragón, el Instituto de Biocomputación, la Fundación Zaragoza Conocimiento o la recientemente incorporada Universidad de Zaragoza, que viene realizando un esfuerzo importante para alinear el esfuerzo de sus grupos de investigación con las necesidades de las empresas y del mercado.

Tampoco queremos olvidar el valor que en los procesos de innovación aportan el intercambio de conocimiento con el resto de clusters de Aragón, un fenómeno imparable en el que nuestra propia esencia transversal nos coloca en una buena posición para intercambiar elementos de valor, adoptando procesos y prácticas de otros sectores, y devolviéndoles su aportación en forma de soluciones tecnológicas.

Queremos dar un paso más asumiendo una nueva obligación como aglutinante del sector, ayudando a las empresas a orientar sus nuevas estrategias de producto y posteriormente llevarlos a nuevos mercados donde la demanda esté activa. Si estos están fuera de España, también. La base para conseguir el salto exitoso a nuevos mercados pasa por la capacidad de las empresas que forman nuestro sector para ser capaces de desarrollar productos y servicios diferenciados, concebidos desde el principio con las necesidades de los usuarios como requisito máximo que garantiza el éxito, pero requiere además su espíritu de internacionalización materializado en nuestro modelo Boomerang, desplegado con éxito en 2013 en Colombia. Una nueva visión de la organización de misiones comerciales donde priman la optimización de costes y la innovación en la construcción de las agendas de visitas utilizando internet como herramienta de márquetin, buscando siempre contacto con personal con capacidad de decisión en el cliente final.

Si tenemos en cuenta la tipología, tamaño y estructura de las compañías tecnológicas de nuestra región, el medio más eficiente para llegar a todos los objetivos que hemos comentado es la cooperación, la innovación abierta, y ahí es donde resulta clave la figura de Tecnara como catalizador de los intereses de sus socios, promoviendo proyectos disruptivos a la par que efectivos.

 

El suplemento de ciencia Tercer Milenio del diario Heraldo de Aragón publicó el pasado 18 de marzo de 2014 este artículo de Sergio Lopez, Fundador y CEO de Hiberus, sobre la innovación.

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