17/01/2019 | Miguel Valles | 272 Visitas

Tras el proceso de desarrollo del videojuego Sonar Beat

Cuando Life Zero comenzó su andadura, teníamos muy claro que no estábamos aquí para ser uno más. Si queríamos destacar, si queríamos abrirnos un hueco en un mercado tan altamente hipercompetitivo como el del videojuego, donde cualquier desarrollo de cualquier región tiene unos presupuestos y unos valores de producción enormes (generalmente alejados de lo que las producciones españolas pueden permitirse), teníamos que hacerlo por medio de la diferenciación, de hacer que nuestros proyectos destacasen y se hiciesen hueco a través de sus propuestas más originales que el resto.

Por otro lado, también necesitábamos un primer proyecto que fuese abarcable desde un punto de vista de escala y presupuesto inicial, que nos permitiese arrancar sin necesidad de abordar un desarrollo que conllevase un gran riesgo inicial. Combinando ambos factores nació Sonar Beat, nuestro primer proyecto. ¿En qué ha consistido un desarrollo tan especial desde un punto de vista técnico? Hoy vamos a desgranar el proceso de desarrollo del videojuego Sonar Beat.

 

Derrotando a los enemigos al ritmo de un sonar musical

Existe una particularidad en los juegos musicales que lleva dándose desde hace ya más de una década: todos ellos basan su esquema jugable en la linealidad, es decir, construyen su estructura de gameplay en paralelo a la progresión del propio archivo musical que está reproduciéndose de fondo. Es ahí donde decidimos atacar. Planteamos, pues, convertir un juego musical en un juego arcade donde la linealidad diese paso a la recursividad, dando paso a la idea central sobre la que pivota nuestra propuesta, un radar que escanea el entorno en busca de enemigos que coinciden con el desarrollo de la música, pero que si no son destruidos en el momento exacto, volverán en próximos barridos del sónar acumulándose y aumentando la dificultad.

Generación de notas aleatoria

Además, decidimos que íbamos a aprovechar la idea del sónar para llevar el juego un paso más allá, y hacer que la generación de notas fuese procedural, es decir, aleatoria, en base a la información que los propios archivos de audio nos transmitiesen en tiempo real durante la ejecución. Para ello, hicimos lo siguiente:

Sonar Beat

 

Analizando el espectro de audio y automatizando el juego

A través de una herramienta de análisis de espectro de audio, obtenemos en tiempo de ejecución toda la información sobre el tema que se está reproduciendo y, leyendo cada una de sus pistas en formato MIDI (exportamos por separado melodía, percusión, bajos… no para reproducirlos, sino para leerlos durante la reproducción del audio principal), podemos realizar la generación aleatoria de enemigos a partir de los ‘picos’ de audio dentro de un rango de valores preestablecidos que nosotros definimos de antemano. Con ello, nuestro algoritmo interno, debidamente parametrizado, valida o descarta cada uno de esos picos (o beats) de forma aleatoria en cada partida, y así podemos asegurar que, con pocos recursos, construimos una experiencia jugable duradera y que puede alargarse durante muchas partidas sin caer en la repetición más tediosa. Igualmente, podemos usar esos valores para animar dinámicamente los efectos del fondo y así transmitir una mejor sensación de sincronía visual con el audio, clave para redondear la experiencia en todo juego musical que se precie.

 

 

Un videojuego de alma arcade con leaderboard multiplataforma

A partir de ahí, apostamos por explorar ideas de diseño dirigidas no ya a la experiencia jugable sino a su vertiente más comercial. Construir un juego musical con espíritu arcade nos recordaba mucho a la esencia del diseño que tenían los juegos de recreativas, algo ya en desuso, pero vimos que podíamos potenciar esa idea sirviéndonos de los medios actuales. Para ello, montamos una Leaderboard (tabla de clasificación mundial) compartida entre todas las plataformas, de forma que los usuarios no sólo juegan a Sonar Beat, sino que compiten contra otras personas a nivel mundial para superar sus puntuaciones, que a su vez facilitamos que compartan en Twitter desde dentro del propio juego mencionando a la cuenta de la empresa, facilitando de ese modo la viralidad del proyecto en redes e impulsando el márketing a través de nuestro propio público.

Y no sólo eso, sino que además cada usuario recibe una clave privada única con su cuenta, de forma que si adquieren el juego en PC o una consola para jugar en casa, pero deciden igualmente comprar la aplicación móvil, pueden seguir jugando on the go sin perder su progreso ni sus datos.

Con todo ello, Sonar Beat es la mejor carta de presentación para Life Zero y, ahora también, para la nueva marca Hiberus Games con la que esperamos llegar a nuevos horizontes a partir de ahora. Si os gusta lo que hacemos, no dudéis en seguirnos por las redes, y también aprovecho la ocasión para hacer algo de spam y deciros que ya podéis hacer seguimiento a nuestro juego a través de Steam.

Hiberus Games, nuestra propuesta para revolucionar la industria del videojuego

Hiberus Tecnología y Life Zero han unido su experiencia y talento para convertirse en una de las principales compañías de videojuegos en España y en un futuro, en Europa.

Sonar Beat es el nombre del primer proyecto en el que Life Zero viene trabajando durante todo este año 2018. Estará disponible en PC, móviles, Android e IOS y las principales consolas.

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