Casi la mitad de nuestra población lleva ahora mismo en su bolsillo un ordenador tan potente como cualquier modelo de escritorio de hace cinco años. Toda esa capacidad se ha condensado en los nuevos “móviles inteligentes”, muchas veces utilizados menos para hablar que para navegar, leer correos o enviar mensajes cortos. La venta de sus hermanos mayores, los tablets y los portátiles, supera ya desde hace años la de los clásicos modelos de escritorio.
Toda esta potencia, unida a su capacidad para comunicarse a través de la telefonía móvil, abre un mundo de oportunidades para la gestión empresarial. Oportunidades para vender más y mejor, por ejemplo. Como clientes ahora podemos conectarnos en cualquier momento, casi desde cualquier lugar, siendo capaz nuestro proveedor de adaptar su oferta a nuestra ubicación real. Pero el campo es mucho más amplio: las empresas pueden ahora entregar a sus fuerzas de venta toda la información que requieran para negociar mejor, o poner a disposición de sus directivos indicadores de marcha de negocio en tiempo rabiosamente real.
Las empresas que mejor y más rápidamente aprovechan estas oportunidades adquieren una ventaja competitiva significativa. El proyecto MIDiA, nacido en el seno del grupo de trabajo sobre movilidad del cluster IDiA, ha abordado de forma colaborativa esta situación. El proyecto ha sido liderado por Alliance Healthcare a través de su centro de excelencia europeo de desarrollo software ubicado en Zaragoza, contando con intensa participación de empresas como Álvarez Beltrán, Ebrosa, Grupo Caja3, Pikolín, Rey Corporación, Sabeco o Samca, entre otras. El Departamento de Informática e Ingeniería de Sistemas de la EINA, Universidad de Zaragoza, ha aportado también su gran conocimiento experto al grupo.
Se identificaron dos importantes desafíos: la necesidad de programar para una gran variedad de dispositivos en el mercado, y la dificultad de de trabajar, de forma puntual, sin conexión a internet. Buscando soluciones, se contactó con AST, Aragonesa de Servicios Telemáticos, entidad pública que provee los servicios TIC al Gobierno de Aragón, donde habían abordado una problemática similar en el marco de su proyecto de Multicanalidad. AST trasladó a IDiA toda su experiencia acumulada, acortando así significativamente la fase de análisis y definición del proyecto.
El grupo decidió basar su trabajo en la solución de software libre ya utilizada por AST, PhoneGap, complementándola con nuevos módulos que serían devueltos a la comunidad de programación libre, impulsando así su continuo crecimiento y especialización. PhoneGap permite, muy resumidamente, partir de un único programa fuente, escrito en el estándar HTML5, generando de forma rápida y relativamente sencilla aplicaciones adaptadas a la inmensa mayoría de los dispositivos móviles del mercado. Se reduce así enormemente tanto los costes de desarrollo como los de mantenimiento de las aplicaciones móviles.
Se escogió para ejecutar los desarrollos necesarios y el diseño de un prototipo a dos empresas TIC líderes aragonesas, Hiberus y KeenSoft. En un proyecto modélico por control de plazos y costes, se creó un nuevo módulo, llamado DataOnOff, que permite trabajar fuera de cobertura, para sincronizarse en el momento en que se recupera la señal de datos. Se crearon también compiladores para plataformas no móviles, windows y linux, ampliando así el alcance a todo tipo de ordenadores.
A día de hoy, varios casos de uso están ya en funcionamiento. Alliance Healthcare ya ha desarrollado aplicaciones con este entorno para varias de sus unidades de negocio europeas, entre ellas un catálogo electrónico y una aplicación de reporte de visitas comerciales y captura de pedidos para sus fuerzas de venta. Simply ha desarrollado una solución para la gestión de stocks en sus tiendas, mientras Pikolín ha creado un muy flexible y atractivo catálogo digital de su oferta comercial.
Autor: Antonio Novo, Director Gerente de IDIA
Después del lanzamiento de Windows 8 y la renovación de su plataforma móvil, Microsoft tendría todo listo para presentar una versión de office para iOS y Android en el próximo año.
Tras una larga espera, en donde diversas aplicaciones surgieron para suplantar su ausencia en el terreno móvil , una versión oficial de Office llegaría a los dispositivos con iOS, tales como el iPhone, iPad y iPod touch de Apple en una primera instancia, de acuerdo al sitio de noticias tecnológicas The Verge . Esta edición también estaría adaptada para los teléfonos y tabletas basadas en Android, el sistema operativo de Google.
Esta versión móvil requerirá el uso de una cuenta de Microsoft para acceder a la aplicación, que permitirá visualizar documentos de Word, Excel y Powerpoint. La modalidad de edición estará disponible si el usuario opta por una suscripción al servicio Office 365, de acuerdo a fuentes de la compañía que cita The Verge.
Asimismo, señalan que la primera versión disponible llegaría al App Store de Apple en febrero o marzo del próximo año, mientras que la aplicación para dispositivos Android tendrá su debut en mayo.
Fuentes de Microsoft sólo se limitan a confirmar que Office funcionará tanto en Windows Phone como en iOS y Android. Entre todos estos cambios, lo cierto es que el reciente lanzamiento de Windows 8 sumado a la renovación de su plataforma móvil Windows Phone y la apuesta por Surface, la primera tableta creada bajo la marca de la compañía (que en su versión RT incluye el Office 2013 preinstalado ), son una muestra de los profundos cambios de la compañía por el mundo móvil.
Los cambios no sólo se detienen aquí, ya que de forma reciente Microsoft también decidió unificar su servicio de mensajería Windows Live Messenger con una de sus recientes adquisiciones, la plataforma de videoconferencia Skype, que ya se encuentra integrada en su sistema operativo móvil, Windows Phone. Además renovó en las últimas semanas la versión Web de su editor de textos, planillas de cálculo y presentaciones ( Office Web Apps, de uso gratis que compiten con Google Docs) para hacerlas más ligeras en la carga del navegador.
Un grupo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts ha logrado desarrollar una tecnología que permite, gracias a la luz solar y también a la luz artificial, la recarga automática y autonomía de teléfonos móviles, lectores de libros electrónicos y otros dispositivos de pantalla plana.
Se trata de una tecnología que, además de usar la luz solar y la luz artificial, es capaz de reciclar y reutilizar la luz blanca trasera que los dispositivos pierden en un 96 % en forma de calor.
Todo ello gracias a unas moléculas fluorescentes insertadas en las pantallas de los dispositivos y capaces de atrapar la luz y volver a re-emitirla.
Las conclusiones de esta investigación, liderada por el investigador español del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en inglés) Amador Menéndez Velázquez, se han publicado en la revista ‘Energy and Enviromental Science’.
Las pantallas convencionales de los dispositivos electrónicos consumen aproximadamente el 90 % de la energía de la batería, consumo que podría “reducirse drásticamente con esta nueva tecnología”, ha relatado Menéndez, que se encuentra de visita en España.
En esta nueva tecnología es precisamente la pantalla, junto a unas ‘pinturas’ -un conjunto de diferentes moléculas fluorescentes- depositadas sobre ella e invisibles al ojo humano, la que permite la captura de la radicación solar o la luz de interiores, ha explicado.
Este científico ha apuntado que esta luz se guía a los bordes donde diminutas celdas solares la convierten en electricidad.
En el caso de que el dispositivo esté bajo la luz natural, se lograría que éste fuera completamente autónomo e independiente de la red eléctrica, mientras que si la luz es interior se podría multiplicar por diez o por quince la duración de su batería.
Esto es posible gracias a la luz solar y artificial, pero no sólo, porque este nuevo sistema es capaz de reciclar la luz trasera, “evitando grandes pérdidas innecesarias”, según el científico español.
Menéndez ha detallado que los dispositivos electrónicos de pantalla plana como móviles, ordenadores y televisores proporcionan buena calidad de imagen pero son altamente ineficientes energéticamente.
Funcionan mediante una técnica llamada de “retro-iluminación”, donde una fuente de luz blanca emerge desde la parte trasera de la pantalla en dirección a los ojos del usuario, ha continuado.
Esta luz emitida llega a los ojos sólo entre un 4 y 8 %, el resto se pierde en forma de calor en diferentes filtros y capas ópticas.
En esta técnica, según Menéndez, se ha conseguido reciclar esta luz con la utilización de moléculas fluorescentes (capturan y re-emiten luz), lo que consigue frenar el consumo de baterías.
“De esta manera, tras capturar la luz la emiten de nuevo, lo que permite su reutilización, ahorrando una gran cantidad de energía e incrementando significativamente la duración de las baterías en los dispositivos móviles”, ha remachado este investigador del MIT y del Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias (ITMA).
Esta técnica, con mayor contraste, permite también la lectura o visualización de contenido en condiciones de alta luminosidad.
Durante cientos de miles de años, el hombre (Homo sapiens) utilizó fundamentalmente dos fuentes de energía: su propia musculatura y la leña para hacer fuego. A lo largo de los siglos ha explotado la musculatura de los animales, la fuerza del viento, los combustibles fosiles etc..es evidente que hemos evolucionado la forma de obtener energía pero quizás hemos olvidado que nosotros mismos somos una fuente fundamental en la producción de la misma y que la estamos derrochando o por lo menos desaprovechándola.
Eso es lo que se pensó La Universidad de Zaragoza e Hiberus cuando en 2011 comenzamos la investigación para aprovechar la energía de producida en una clase de spinning en el proyecto GCC – Green Cycling Center . ( quieres saber más, pulsa aquí)
Pero no hemos sido los únicos que hemos investigado sobre esta materia… ¿A quién no se le acaba la batería del móvil justo cuando lo necesita? Esto es lo que han debido pensar en el Instituto Tecnológico de Georgia (Atlanta), donde se ha desarrollado el primer prototipo de una batería que se recarga mediante presión, lo que supone un nuevo enfoque en la tecnología de baterías. En este caso ha sido probado en suelas de zapatos. Solo es necesario caminar a paso estándar para recargar dicha batería. (http://www.heraldo.es/noticias/sociedad/2012/08/20/una_bateria_que_recarga_caminando_200763_310.html)
Ejemplos como estos demuestran que la investigación y a las nuevas tecnologías son la combinación perfecta para el desarrollo de soluciones que mejoran la calidad de vida además son respetuosos con el medio ambiente y nos permiten aprovechar nuestros recursos .
“Ha llegado el día. Han definido el presupuesto que tendrá mi departamento para este semestre. ¡Y por fin puedo plantearme la constucción de la plataforma web con la que esperamos mejorar nuestros resultados!”
De forma frecuente suele darse esta situación en las empresas.
¿Cuál es el siguiente paso? Lo habitual es contactar con un proveedor de software, contarle la idea inicial del proyecto y cerrar un presupuesto.
El proveedor de software, al trabajar con un presupuesto cerrado previo al comienzo, suele aplicar el típico modelo en cascada. En él, se estructura el proyecto en fases separadas de análisis, diseño, codificación, pruebas y despliegue.
Pero, ¿es este el único modelo? ¿es el modelo ideal? Evidentemente no es el único modelo ni tiene por qué ser el modelo ideal.
En función de lo clara y completa que sea la idea inicial, este modelo en cascada puede encajar.
Sin embargo, la realidad nos dice que ningún proyecto está totalmente definido inicialmente bien por que no se tienen claros los objetivos de la aplicación o porque pueden cambiar en el transcurso del proyecto. Como consecuencia, provoca que haya que volver a analizar, diseñar y codificar el mismo acarreando costes en gestión, tiempo y dinero.
Pero, ¿y si queremos ser más dinámicos? ¿Y si queremos evolucionar la idea conforme vayamos avanzando en el proyecto? En este caso, estaríamos escogiendo un modelo incorrecto.
Un modelo en cascada nos estaría obligando a generar un exceso de documentación, renegociación de requisitos, creación de un diseño no ajustado a lo que finalmente se pretendía y obtención de un producto que no convence ni al proveedor ni al cliente. En definitiva, estaríamos gastando un tiempo precioso en labores de gestión cuando lo que queremos es creatividad y construcción.
¿Qué alternativas tenemos? La alternativa es buscar un modelo dinámico y flexible.
¿Cómo lo conseguimos? La rigidez del proyecto suele venir marcada por la idea inicial, que a su vez marca el presupuesto. Éste provoca que se controle de manera exhaustiva qué se hace y qué se deja de hacer por parte del proveedor de sofware.
Así que, ¿por qué definir el proyecto cuando todavía no tenemos claro cómo queremos nuestra aplicación final?
Como alternativa, se puede plantear el proyecto en pequeños objetivos e ir pagando por trabajo realizado. De este modo, el comienzo del trabajo es inmediato y permitirá al cliente ir modelando el proyecto poco a poco.
Con ello, el proveedor de software dedica a CREAR el tiempo que se iba a usar para gestionar el control de requisitos y estimaciones.
Desde el apartado económico, la primera impresión puede ser que con el modelo en cascada, todo está más controlado y es más económico. Pero la experiencia nos dice que no es así. Además de ser más caro, es más complicado conseguir el éxito del proyecto.
¿Qué sistema se ajusta más a tu empresa?